Joaquim Isidro Dos Santos, Mayoral de “Palha”

Junto a la ribera del Tajo, ya metidos en el paisaje marismeño, y recreados con extraordinaria belleza en “Herdade da Adema”, nos encontramos con los legendarios “Palhas”. Una casa ganadera, cuyos vestigios vienen de largo y perduran como si el tiempo no hubiera pasado. Joaquim Isidro Dos Santos, conocedor en la actualidad de la ganadería de “Palha” lleva más de “media vida” cuidando toros y viviendo en el campo. Con el permanente recuerdo de su padre vigila y vela porque su hijo, y, con posterioridad, su nieto y si biznieto, recojan todos los conocimientos que él ha sabido aplicar con eficacia, conocimiento y voluntad.

Cruzamos la Leziria del Tajo para llegar a “Herdade da Adema”, paraje marismeño y hogar de los míticos y legendarios toros de “Palha”. Allí nos espera el inconfundible Joaquim Isidro dos Santos, quien a sus setenta y cinco años de edad se nos muestra con su cuarteado rostro cubierto por un sombrero de ala ancha. Nos hallamos en el término municipal de Benavente, en pleno corazón del Ribatejo, cerca de Vila Franca de Xira. Esta preciosa Villa, con su viejo león rampante de oro en campo de plata y el recuerdo de los templarios en su escudo, nos devuelve hoy, por un instante, al encuentro con la tierra verde y llana de los valientes campinos que lidian las reses bravas a diario, a campo abierto, a lomos de sus puros caballos lusitanos.

Muchos son los recuerdos que se acumulan en la memoria de este mayoral con aire aristocrático que presume de casa ganadera. Recuerdos como la figura del gran torero Víctor Mendes y sus brillantes pares de banderillas, silenciados ya para siempre pero aún presente en la retina de los aficionados tras su retirada de los ruedos ante una corrida de “Palha” en su tierra natal; la de la escuela taurina del maestro José Julio; la de las centenarias piedras de su plaza sobre la roca viva, homenaje a José Pereira Palha Blanco, segundo ganadero de esta casa, que se afirma en la llanura junto a las frías aguas del Tajo, entre matorrales de jara, en la vieja comarca de Torres Vedras.

Joaquim, comenzó a trabajar en el campo desde su más tierna infancia de la mano de su padre, Manuel, también mayoral con la ganadería de José Augusto, de encaste Pinto Barreiros. Quizá la proximidad de sus trabajos, primero con Rafael Calado, y más tarde con Cunhal Patricio, unida a su gran afición por el ganado bravo le movieran hasta la familia Palha. Con casi catorce años conoció por primera vez al que fuera desde entonces su amigo y patrón entrañable, Francisco Palha. De él, Joaquim guarda muchos recuerdos de su personalidad. De entre todas ellas destacan la profesionalidad con la que se tomaba todas las cosas del campo y de la plaza; y su bondad, casi infantil, que aún hoy le hacen añorarlo cada día. Ahora está al frente de la ganadería junto a Joâo Folque de Mendoça, sobrino nieto de los famosos gemelos Palha (Carlos y Francisco) terceros ganaderos de Palha , tataranieto de José Palha Blanco y cuarto nieto del patriarca del clan, Antonio Pereira Palha.

Joaquim asegura haber estado casi más tiempo con Joao que con ningún otro miembro de la familia y, claro, es notoria y patente la compenetración entre estos dos hombres de campo.

La vida le ha deparado al mayoral de Palha muchas alegrías profesionales como las tardes más importantes en las plazas y ferias de Madrid, Vista Alegre, San Sebastián, Bilbao, Sevilla, Salamanca, Zaragoza, Castellón, Arlés, Nimes, Vic – Fezensac, entre otras muchas. De todas ellas Joaquim destaca la faena realizada al novillo Carpeto lidiado el 6 de Julio de 1958 en las Ventas por Victoriano Valencia, que por su juego extraordinario fue premiado con la vuelta al ruedo… o la corrida lidiada el 14 de Mayo de 1974 en San Isidro por José Fuentes, premiada ese año como la mejor de la feria madrileña, en donde se lidió el toro Cadino, que también obtuvo el premio del mejor toro de la feria de aquel año.

También recuerda la tarde de la alternativa del rejoneador Joao Moura, celebrada en Santarem el 11 de junio de 1978. Se escogió para este evento un toro de Palha; o la del toro Varino, lidiado el 6 de abril de 1989 en la Feria de Sevilla por Ruiz Miguel, y que, merced a su juego excepcional, la banda hizo sonar la música durante el tercio de varas, siendo, a la postre, el triunfador de la feria de Sevilla de ese año.

Pero pese a todo, lo que más le emociona recordar en estos momentos es su legado familiar. Una familia compuesta por su mujer, María Ivone Santos, más su hijo, nieto y biznieto, Joaquim Carlos, Luis Miguel y Ruy Miguel, que continúan la tradición y el oficio. Además de la compañía de su ayudante, José, en cuya compañía recorre a caballo todas las tardes los más de cincuenta cercados que posee la finca. Joaquim ya sueña, también, con ver a su biznieto Ruiz Miguel a caballo, y no es para menos llamándose de esa forma..

La extensión del hogar de los Palhas ocupa cerca de 750 hectáreas de marisma y alcornocales, en donde pastan libremente las más de quinientas cabezas de ganado, repartidas en ciento setenta vacas y una extensa camada de sesenta y cinco machos, con cerca de cuarenta toros ya válidos para corridas.

Joaquim nos habla hoy de los astados marcados a fuego con la “P” del patriarca Antonio José Pereira Palha, tan diferentes a sus antepasados, pero sin perder por un momento, su solera y bravura, aunque, eso sí, mucho más nobles y toreables que los primeros. No en vano la sangre y, por tanto, el encaste cambió por completo tras los famosos gemelos Carlos y Francisco Palha a los que, por cierto, sí tuvo la suerte de conocer nuestro mayoral. “La ganadería se compone desde entonces de dos ramas. En una se mezclan vacadas puras vistahemoseñas, vía Ibarra y Parladé, como las de Pinto Barreiros, Ribeiro Telles, Oliveira Irmaos, de procedencia Gamero Cívico, Domingo Ortega, Juan Belmonte, de encaste Parladé, Isaías y Tulio Vázquez, de Pedrajas, Torrealta y, ahora, de Baltasar Ibán, de origen Contreras.

Esta última se lleva por separado. En esta rama a las vacas se las conocen como las “juaquinas”, ya que Joaquim fue quien insistió con el ganadero para adquirir una punta de vacas de esta procedencia tras éstos presenciar la famosa corrida de este hierro en Salamanca en la feria septembrina de 1992. En la primera rama suelen salir unos toros más resistentes frente a las contrariedades climatológicas, y poseen una forma de embestir de carácter más primitivo, es decir, despliegan mucha fuerza bruta en el ruedo y se resisten muchísimo a entregarse. Caso muy distinto es lo que sucede con la segunda rama, aquí la embestida de los toros adquiere un tono más profundo, denso y pasional, aunque este ganado suele ser más delicado en el aspecto sanitario. Por lo general, los toros guapos de la casa Palha son bajos de agujas, muy finos, hondos, chatos, ligeramente badanudos, musculados y de poco esqueleto; tienen los pitones blanquecinos y muy afilados, armados en veleto, aunque sin ser cornalones en exceso. Se trata, en suma, de toros con trapío equilibrado, muy serios pero no muy voluminosos. El pelo predominante es el negro zaino y bragado.

“En cuanto a su comportamiento en la plaza”, prosigue el mayoral, “los toros de Palha no han cambiado mucho con referencia a la espectacularidad en sus peleas en el caballo, donde se adornan de una mayor fijeza y codicia. Llegan hasta aguantar tres y cuatro puyazos sin presentar resistencia para ello. Con los engaños sacan nobleza y recorrido, con no pocas dosis de picante y temperamento, que hacen mantener al espectador en vilo hasta el último momento de la lidia. La seriedad de la presentación de estos toros se combina con su peculiar instinto repetidor y la espectacularidad de su juego encastado en la plaza.”

La temporada que comienza se plantea muy ilusionante en cuanto a las corridas de toros se refiere. Plazas míticas para esta casa se repiten, como las de Madrid, Zaragoza, Castellón, Nimes y AiresurL`Adour, están ya cerrados los acuerdos. Este año no habrá novilladas, ya que se pretende destacar el esfuerzo y el resultado de las corridas en fechas de mucha responsabilidad. Los tentaderos comienzan pronto y, de nuevo, en esta casa, Joaquim, preparará las becerras escogidas para el laboratorio de la tienta. Todo se hace con él de una forma tranquila, sin gritos, sin exagerados ademanes, con mucha sensibilidad y muchas dosis de dulzura, con eso que tanto escasea llamado naturalidad. Sin duda, son las mayores virtudes de su carácter fraguado en la lucha y que se refleja en su forma de vestir, andar y hablar de toros en la casa donde presume de vivir las veinticuatro horas del día esperando los camiones, y con ellos las ferias y su público. Fiel a las enseñanzas de sus mayores, Joaquim, con aire de un señorío heredado desde siglos monta sobre “Pintassilgo” un viejo caballo lusitano tordo y ambos se alejan por el horizonte de los Palha. Es de noche; y mañana será otro día y habrá nuevas historias que contar.

por Ignacio de Cossío
Fotos: Archivo Joao Folque


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