Marcos Rodríguez Arroyo y los murubes de Albarrán

Decir Albarrán en Extremadura es decir el representante de una de las mayores y más tradicionales estirpes ganaderas que ha visto esta tierra. En la portera nos recibe el joven y reciente mayoral de la ganadería, Marcos Rodríguez Arroyo, de corto y a caballo, garrocha en mano. Nos acompaña por esta preciosa finca de sierra y dehesa, perteneciente al término municipal de Alconchel, que dista algo menos de cuarenta kilómetros de Badajoz. En los machones encalados de la portera se nos muestra el hierro de la ganadería, que a modo de bomba de artillería -en recuerdo de los tiempos militares de don Luis- nos avisa del campo “minado” de toros bravos. Marcos heredó hace ya veinticinco años la afición al mundo de los toros de su padre, quien trabajaba en la finca de don Luis de encargado del ganado manso.
La familia de Marcos proviene de otro pueblo pacense muy cercano a la finca, Higuera de Vargas, y Marcos es el único varón de cuatro hermanos.

Otro de sus primeros y grandes maestros fue, sin lugar a dudas, el anterior mayoral, Joaquín Martínez. No en vano cuando la familia de Marcos llegó a La Berbera habían pasado ya más de 30 años desde que se hiciera cargo como mayoral de la ganadería de don Luis Albarrán González. Desde los catorce años Marcos paseaba junto a Joaquín por los tortuosos caminos y veredas de la finca. Marcos recuerda a Joaquín como un hombre alegre y enamorado de su profesión. Con él y con los propios ganaderos actuales, LuisAlfonso Albarrán aprendió a picar en los tentadero de hembras. Al grito de ¡Va por ti Joaquín, esta becerra…! parecen comenzar ahora los tentaderos en la bonita plaza de tientas de La Berbera. Cuando contaba con veintiún años de edad, Marcos asume el oficio de mayoral. Fue en el año 1997, tras el triste fallecimiento de Joaquín a causa del cáncer.

“De Luis y Alfonso he aprendido a ser una gran aficionado, además de un buen mayoral. Mi pasión por el campo, el caballo y el toro comenzó con mis primeros años, pero junto a esto tiene que existir alguien que, con sabiduría y paciencia, te sepa inculcar los secretos del campo bravo y de las corridas de toros. Yo he tenido esa suerte de aprender con esta familia, a la que también considero mía”, apunta nuestro mayoral.

En la imagen, Marcos Rodríguez Arroyo.

Amanecer en el campo bravo
Sobre las ocho de la mañana, Marcos coge su caballo tordo y cruzado, de nombre Tirador, y en compañía de su padre y su vaquero, Enrique, se dispone a ver la camada de cuatreños. Entre los tres pasearán las corridas de toros que se lidiarán este año por el corredero de la finca para, finalmente, echarles de comer junto a las bolas de sal. Normalmente, suelen terminar pronto, sobre las nueve menos cuarto, pero depende de la corrida de toros que toque pasear ese día. Concretamente, las corridas que están apartadas se encuentran en los tres últimos cerrados. A media mañana continúa la travesía de observación de los tres jinetes dirigidos por Marcos camino a las cinco cercas de los lotes de las vacas que tienen por nombre: En medioChaparralde la MiraApriscoCasa Martínez.

De los diez sementales de la casa que pastan en la finca podemos destacar nombres como: Taponero, número 48, Polluelo, número 93, Centenera, número 66, Grajero, número 18, y Derivado, número 24, entre otros. Entre añojos, erales, utreros y toros pueden haber en esta finca unas doscientas cincuenta cabezas de machos, de las que unas ochenta serían para corridas. De vacas puede haber unas doscientas cabezas, entre las que destacan las de las familias de la Serranita, la Polluela y la Listona.

Tras almorzar con su mujer, Fabiana, y sus tres hijos se reanudan las faenas de campo con la segunda vuelta a las vacas por si hay alguna novedad: si ha parido alguna, las que se han cubierto o simplemente si alguna se ha extraviado o ha causado baja. Por último, se realizan otras labores del campo, como arreglar algunas alambradas y mirar las aguas para que no le falte la bebida a ningún animal.

El conocedor de la ganadería de Luis Albarrán González, aparta unos toros en la finca de La Brevera.

La cabaña de la temporada de 2003
Este año se ha lidiado una novillada en la localidad sevillana de Carmona, que salió muy buena y hay planeada una corrida para Santiesteban del Puerto (Jaén). Marcos dice que también esta firmada otra corrida para Francia, para Saint Vicent de Tyrosse. En agosto esta asegurada su presencia en la localidad almeriense de Berja y más tarde lidiarán en Ciudad Real. Además de todo lo anterior, en el campo aún continúan dos corridas de toros, que por el momento no se sabe con seguridad donde se lidiarán. Esta ganadería no supera por temporada la cifra de seis corridas de toros, dos novilladas y tres festejos sin caballos. La meta no es de lidiar mucho, sino cumplir brillantemente con su papel donde lo haga.

Los murubes de Albarrán
El toro de Albarrán, según Marcos, es sinónimo de un animal bonito de hechuras, de pelo negro mulato, cómodo por delante, esqueleto largo, morrillo desarrollado, badana un poco descolgada, testuz acarnerada y con rizos, hocico chato y ancho, fuerte de pecho y bajo de agujas. La cuerna suele ser astinegra, ancha de mazorca, y lo habitual son toros abrochados, cornillanos y cornidelanteros. Hay un subtipo, menos frecuente que el aficionado de a pie no suele apreciar, que da las defensas más desarrolladas y mayor longitud de cuello.

En lo referente a comportamiento, los albarranes suelen ser animales con un galope característico, bravos y codiciosos en el caballo; y con gran fijeza, recorrido y nobleza con la muleta. En el campo tienen un buen manejo, pese a tener mucha fuerza y peso.

Este encaste murubeño de Albarrán llegó a sus actuales manos gracias a la compra por subasta de la ganadería de Félix Cameno, en 1968, a la que se añadirían más tarde treinta eralas y el sementalCamposito del ganadero sevillano Carlos Urquijo. Actualmente, el ganadero, patriarca junto a sus hijos,LuisAlfonso Albarrán Marzal, realizan escrupulosamente los tentaderos en compañía de los toreros de la casa como Tomás CampuzanoPedrito de PortugalAntonio Ferrera, entre otros. También los criterios de selección son cada vez más rígidos para refrescar la sangre con la ayuda de algunos sementales de CapeaJosé Murube.

Imagen de un ejemplar en el campo de la ganadería de Luis Albarrán González.

Anécdotas camperas
En un pasado tentadero de machos a campo abierto, cuando Marcos amparaba como cada primavera a los ganaderos, Luis y Alfonso Albarrán en el corredero de La Berbera, apareció un eral que conquistó pronto a Marcos porque estaba en el tipo de la casa y sus hechuras eran extraordinarias. Marcos esperaba impaciente sacar y probar el animal. Poco a poco los demás garrochistas del tentadero fueron sacando del cercado al resto de erales hasta dejarlo para que se corriera el último de la camada. El becerro respondía al nombre de Polluelo, herrado con el número 93. Entre Marcos y Alfonso Albarrán corrieron ese precioso animal con aquel tranco inconfundible, que aún hoy, emocionado, recuerda Marcos. El eral recibió con codicia hasta tres puyazos y luego. entre todos, decidieron meterlo en la plaza de tientas para probarlo. El encargado de torearlo fue el torero sevillano Tomás Campuzano. Cómo saldría de bueno Polluelo que fue aprobado con una nota altísima y ahora se encuentra de semental dando unos productos excepcionales.

Corridas inolvidables
Haciendo un poco de historia, muchos de los mejores aficionados de Madrid recordarán un toro llamadoTigreso, muy bravo y de clase excepcional, que obtuvo el premio del Ayuntamiento en la Feria de San Isidro del 80. Al año siguiente se repetirían triunfos similares en el mismo ruedo junto a los diestrosPalomo LinaresRuiz MiguelDámaso González, pero desgraciadamente tuvo que pasar casi una década para superar un lamentable problema de caídas que asoló a la ganadería.

Gracias a Dios, y con una apoteósica salida a hombros por la Puerta del Príncipe de Sevilla del rejoneador local Javier Buendía con el toro Desertor, volvieron los albarrán por sus fueros. Precisamente, lidiaron desde entonces en corridas de rejones en su mayoría, y con ellas lograrían inolvidables triunfos con caballeros en plaza como Ginés CartagenaPablo Hermoso de Mendoza yJoao Moura. Pero de la misma forma, por aquellos años también recuperaron el sitio de las corridas de toros a pie. Prueba de ello fue el premio de Lechuguino en la corrida concurso, celebrada en Zafra en 1994, y la faena de Manuel Caballero a un toro de Albarrán que le cortaría el rabo en la plaza de toros de El Tiemblo en 1986; Armero, en Cehegín (Murcia) en el año 88 o los últimos del 99 y 2000 enSantiesteban del Puerto (Jaén) y en Ciudad Real, en 2001. Como podemos comprobar, los resultados están siendo progresivamente muy satisfactorios y ahí están los festejos más próximos. De hecho, Marcos nos comenta que el pasado año se lidió una corrida que salió muy buena en Santiesteban del Puerto, en la que se torearon y cortaron orejas y cuatro rabos a los seis toros por los matadores Juan José PadillaAntonio FerreraEl Fandi. La tarde no acabaría así, sino que quisieron, incluso indultar un toro, el número 50 de nombre Tirador. En aquella corrida a Marcos lo sacaron a hombros junto a los toreros. También el año pasado, en la localidad sevillana de Los Palacios, se lidió otra exitosa corrida toreada por Domingo Valderrama. Los toros de Albarrán han recuperado su sello característico y son hoy no sólo una de las ramas más puras de encaste murube, sino materia prima para las grandes faenas.

por Ignacio de Cossío
Fotos: Archivo Luis Albarrán


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