Guitarrero*: la culminación de un trabajo bien hecho

El doce de mayo de 2002, en la plaza de Las Ventas y recién comenzada la feria de San Isidro, veinte minutos después de saliera por la puerta de toriles, Guitarrero era paseado por el tiro de mulillas en una vuelta al ruedo clamorosa. Cuando al bravo toro de “Hernández Plá” le daban la vuelta al ruedo, a su criador, José Antonio Hernández Tabernilla, con el rostro demudado por la emoción, se le salían las lágrimas a borbotones: “sentí un nudo en la garganta que me produjo la lógica emoción y por qué no decirlo, lágrimas en los ojos que reflejaban la lucha que llevamos los ganaderos por lidiar un toro así”, nos dice Tabernilla.

“La ganadería, que no es una regla exacta”, es como una caja de pandora donde las ilusiones se vierten o contienen. Comenzando por las tientas, donde se encuentra la virtud de tener un laboratorio de pruebas, en las que se comienza a amasar la casta y la bravura de los machos y de las hembras tentadas para formar la solución perfecta. Así, el juego dado por la madre deGuitarrero, “la Guitarrera, fue magnífico; mientras que el padre, Estanquero, un semental que tentamos ya hace tiempo, fue extraordinario”, concluye el ganadero.

Hernández Tabernilla recuerda sin tener que tirar de notas, de manera ordenada y rápida, fotograma a fotograma, al padre y a la madre, y la suerte que tuvieron con Guitarrero: “nosotros, que tenemos la costumbre de cambiar los sementales, hemos tenido la experiencia con otroGuitarrero, lidiado este año, cuya madre era la misma, pero el padre no, y mira por donde ha sido un toro normal, ni bueno ni malo. Qué quiere decir esto, que la vaca con el semental que ligó de verdad fue con el Estanquero (padre de Guitarrero)”.

La suerte de las cosas bien
No extraña entonces que rompiera a embestir el toro haciendo el avión desde que saliera por toriles. Estaba tan seguro de ello el ganadero que comentó: “como no me maten al toro en el caballo, aquí hay toro”. “Guitarrero”, continua, “tuvo suerte en ese aspecto, porque a mí siempre me destrozan a los toros en varas debido a que los toreros salen horrorizados. Con Guitarrero no fue así. Le dieron dos puyazos; en el primero el toro levantó al picador sin derribar al caballo, eso hizo que le dieran poco; el toro prácticamente se puso solo en la segunda vara, se arrancó desde muy lejos y en esa vara sí que le dieron fuerte. Tras dos puyazos, el presidente cambió el tercio, algo que le criticaron, lo que en mi opinión fue muy acertado y permitió que llegara con buen galope al tercio de banderillas y a la muleta”.

Claro que para poder apreciar las cualidades de un toro hace falta que también esté enfrente un torero con la virtud y honestidad de dejarlo ver. En otro caso habría podido pasar que la gente no se apercibiera de la calidad del toro, pues sabido es que lo peor que le puede pasar a un torero malo es que le salga un toro bravo. Pero esa tarde había un torero bueno delante. “Así fue”, afirma Hernández Tabernilla, “en el momento en que El Cid comenzó la faena de muleta tuve la certeza de que era posible que le dieran al toro la vuelta al ruedo, aunque siempre tienes miedo. Lo cierto es que el toro respondió, la faena de El Cid (al que felicito porque después supo alabar las virtudes del toro) fue buena y ello valió para que la gente valorara al toro en su justa medida. Le doy las gracias, porque no era fácil”.

Cuatro toros muy nobles
“De los cuatro toros importantes que hemos lidiado en la plaza de MadridCapitánMocosoCorredor yGuitarrero, los cuatro han tenido la misma cualidad de ser muy nobles en el campo”, asegura el ganadero. “El toro que es bueno en el campo suele serlo en la plaza, en cambio, el que anda todos los días de pelea, o que planta cara cuando se le lleva a la plaza para ser embarcado, fracasa; este tipo de toros responde al refrán: perro ladrador, poco mordedor. Guitarrero, se embarcó divinamente, luego, en el Batán, no dio ningún problema. Recuerdo que ya en ese momento pensamos el mayoral y yo que podía ser bueno, pues el comportamiento nos hacía pensar así”.

Los pronósticos, que en la mayor parte de las veces se truncan, hicieron bueno el vaticinio que le hizoJosé Antonio Hernández a un amigo que le acompañaba la tarde del 12 de mayo. “El comportamiento de Guitarrero”, declara el ganadero, ”tuvo para mí las tres cosas que debe tener un toro: casta, bravura y clase. Hay toros que llegan a tener casta, más raro es que tenga casta y sea bravo, pero atesorar las tres condiciones es dificilísimo. Es decir, la calidad de la embestida: ese dejar al torero, ese embestir largo, ese hacer el avión como dicen ahora, ese tomar dos puyazos viniéndose de largo, ese galope a treinta metros con el solo hecho de citarle con la muleta… Hoy en día, en la Fiesta, casta hay poca, bravura hay menos y clase poquísima; y Guitarrero tuvo las tres”.
Todo un record
Un total de 26 premios ha recibido el ganadero por el comportamiento de Guitarrero. “Yo no he conocido nunca un toro con tantos premios. Debemos recordar que a esos 26 premios optaron cuatro toros más (los de AdolfoVictorino Martín , premiados con la vuelta al ruedo, y uno de Guardiola Fantoni y otro de Pepe Escolar) que dieron en el pasado San Isidro un juego excepcional, concluye Hernández Tabernilla.

Tantos premios recibidos, responden al comportamiento dado en la plaza, pero las embestidas de unToro de Leyenda como este no se producen de forma inopinada, sino que responden a su genética y a la morfología. Entiende el ganadero que la fenotipo del toro era semejante a los saltillos de otros hierros: “todo esto viene de ahí”. “Las hechuras del toro”, nos dice, “más que parecerse a lo que conocemos desanta coloma, eran muy asaltilladas: los pitones muy pa’ arriba, sin ser cornipaso… Esos rasgos son reconocibles en esta ganadería porque lo de santa coloma viene de saltillo. Por tanto, es lógico que pegara el salto atrás. Nosotros mismos podemos saltar a cinco generaciones atrás y en vez de parecerte al padre, te pareces a tu tatarabuelo. Es posible. No lo sé. Pero la genética es así de complicada y de bonita, al producir un tipo y una conducta en un toro como Guitarrero cuyo comportamiento fue muy desaltillo, o, mejor dicho, muy en albaserrada”.
De Capitán a Guitarrero
“De pronto, cuando de te sale un toro así de bravo, es como si te presentaras a la oposición a abogado del Estado y la sacas a la primera”, exclama el ganadero. “Además, las connotaciones que te produce lidiar un toro así, al que le has herrado, al que le has dado de comer desde que era un becerro, a que le has curado, al que le has embarcado… hace que el sentimiento con que lo vives te haga sentir una emoción incontrolable”.

¿Guitarrero fue distinto a Capitán?: “Capitán (lidiado en Madrid el 15 de mayo de 1979)”, recuerda el ganadero, “tuvo bravura por un tubo, pero tuvo la desgracia que le picaran muchísimo y mal; le pegaron un primer puyazo que duró 2 minutos y 14 segundos y luego le pegaron dos puyazos más que le mermaron muchísimo”.

Capitán”, según me dijo Luis Fernández Salcedo, “es de los toros más bravos que he visto. Yo, que tenía mucha curiosidad por conocer su opinión frente a otros toros célebres, le dije a Fernández Salcedo: ¿más que Bravío? (toro perteneciente al Conde de Santa Coloma, lidiado en la tercera corrida de abono en Madrid el 11 de mayo de 1919, y cuyo juego fue tan extraordinario que le dieron la vuelta al ruedo, entrando así en la lista de los toros célebres), bastante más, me dijo él. A Guitarrero, sin embargo, como le pegaron algo menos en el tercio de varas fue mucho más completo para la muleta que Capitán”.

Esta es una parte de la historia dejada por Guitarrero. Tras lo dicho, la impresión que le quedó al aficionado aquella tarde del 12 de mayo de 2002 en Las Ventas en que fue lidiado Guitarrero es que aquello fue la culminación de un trabajo bien hecho, porque los toros no embisten, así, por casualidad.

* Guitarrero, de pelo negro entrepelado, bragado meano corrido y calcetero, nacido en noviembre de 1997, fue herrado con el número 47. Lidiado el 12 de marzo de 2002 en Las Ventas (Madrid) en tercer lugar por Manuel Jesús El Cid y premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

por David Plaza [23/05/2003]
Fotos: Rosa Jiménez Cano y Juan Pelegrín


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