Joaquín Galhofas, mayoral de Murteira Grave

Muy cerca de la localidad pacence de Villanueva del Fresno. Entre alcornocales, encinas y eucaliptos, se levanta Galeana, una preciosa finca portuguesa, cuna de los bravosmurteiras y solar de nuestro mayoral de hoy, Joaquín Galhofas, tercera generación de campiños de bravo.

Decir Murteira Grave es hablar de la una de las primeras ganaderías de toros portugueses. Toros serios, fuertes, bien hechos, de gran movilidad y espectáculo en la lidia. Esta ganadería irrumpió con fuerza allá por los años sesenta y setenta en las principales ferias de España. Por ello ahora cuando decidimos entrevistar a su mayoral Joaquín Galhofas, hijo del conocido campiño Silvestre, es hoy el mayoral de la ganadería. Nació hace cuarenta y seis años en el cortijo de sus murteiras, en pleno corazón de la finca Galeana, y asegura haber heredado la afición y los conocimientos del toro en el campo que tuvieran su padre y su abuelo Antonio. No en vano, su abuelo trabajaba en la casa, con el viejo don Joaquín, criando por aquel entonces ganado manso.

Joaquín Galhofas, hijo y padre respectivamente.

Nuestro mayoral define el encaste de esta casa como “una curiosa mezcla de Gamero-Cívico, Guardiola Soto y Pinto Barreiros, con algunas aportaciones de sementales de Parladé, Carlos Núñez y Juan Pedro Domecq”. Con esta singular amalgama de encastes diferentes pero originarios de un mismo tronco, realizada por el patriarca de esta ganadería don Joaquín Manuel Murteira Grave, surgió un tipo de animal característico y con un comportamiento propio muy personal. El protagonista de nuestra entrevista nos aclara que tras un proceso selectivo de más de cuarenta años y con las ideas muy claras respecto al tipo de toro que se buscaba, puede decirse que se ha fijado hoy un tipo de toro diferente.

Desgraciadamente no son muchos los ganaderos que pueden presumir de este gran logro. ¿Verdad, Don Álvaro?

Los toros de la espuela
Cualquier buen aficionado distingue a un toro de Murteira, aunque sea sin poder ver el lugar donde lleva marcado el hierro de la espuela. “Estos toros están muy bien hechos. Son bajos de agujas, hondos de pecho y anchos de culatas, rectos de dorso, bien aplomados, con la cola hasta el suelo, finos y lustrosos de pelo.

En Murteira se da una curiosa mezcla de Gamero-Cívico, Guardiola Soto y Pinto Barreiros, con algunas aportaciones de sementales de Parladé, Carlos Núñez y Juan Pedro Domecq

Normalmente son de pinta negra zahína, muy serios por delante, pero no agresivos, finos de badana y recogidos de vientre”. Son éstas mismas características las que pudimos comprobar in situ en las más de 260 vacas de vientre y en los 17 sementales que conforman la ganadería en la actualidad.

Un día cualquiera de invierno, en Galeana, Joaquín se levanta al despuntar el sol, sobre las siete y media de la mañana. La primera tarea, montado en su caballo lusitano y acompañado de su fiel vaquero José, es dar una vuelta a los siete lotes de vacas, prestando especial atención a las recién paridas y a sus crías. Tras almorzar en el cortijo toca el turno a los machos y a comprobar el estado de los cerrados. “Hay casi de un millar de cabezas de ganado repartidas en cerca de mil doscientas hectáreas de terreno dedicado solo y exclusivamente a la cría del toro bravo”. Destacados entre las tropas de vacas, junto a tres viejas y rugosas encinas, divisamos a cuatro grandes sementales de la ganadería como son CumplidorAviadorOradorPollito.

Casi de un millar de cabezas de ganado repartidas en cerca de mil doscientas hectáreas de terreno dedicado solo y exclusivamente a la cría del toro bravo

Como viene siendo habitual, la ganadería tiene apartada este año una corrida para Madrid, que ya ha sido reseñada para la empresa Toresma 2. Ésta será una de las diez plazas donde lidiarán esta temporada. De momento irán a Burgos y a ZamoraAlbacete. Joaquín nos indica que ya han comenzado los tentaderos de este año y que en marzo terminarán con la ayuda de toreros comoAntonio FerreraLuis de Pauloba, el novillero Francisco José Palazón y los prometedores alumnos de la escuela de Algeciras dirigidos por el maestro Ruiz Miguel.

Sueños desde el callejón
Cualquier mayoral sueña con salir a hombros de la plaza Las Ventas algún día y yo no soy menos, aunque es verdad que ya son muchas las alegrías y reconocimientos que hemos recibido con nuestros toros. Siempre hacen más ilusión los triunfos cuando empiezas y por eso tengo un especial recuerdo de dos toros lidiados va a hacer veinte años, en 1984. El primero fue un número 34, lidiado en Rodas, provincia de Albacete, por Dámaso González. Le cortó las orejas y el rabo. El otro, al que dieron la vuelta al ruedo en Tudela, fue lidiado por El Soro”.

En la imagen, sentados don Joaquín Manuel Murteira (padre), don Joaquim Murteira (hijo) y su madre.

Como dice el buen conocedor de esta casa ganadera “el toro de murteira, por su trapío, es un animal de mucha plaza. Se comporta en el ruedo con una gran movilidad y alegría en todos los tercios. No debe extrañarnos que tenga una salida despaciosa del toril porque pronto da buen juego en la brega y en el caballo. En la muleta, por regla general, conserva el recorrido y un comportamiento noble, aunque con cierto genio”. Aquí habría que apuntar que las vacas demurteira de gran nota son llevadas al caballo hasta doce veces para tomar la vara durante la tienta.

Orgullo del campo bravo portugués
Esta ganadería liga algunos de sus mayores éxitos a plazas muy exigentes con el toro. Es el caso deMadrid, en la isidrada de 1971, con el toro Pianista, al que Antonio Bienvenida cortó las dos orejas en la corrida-concurso que sirvió de epílogo a la Feria. También fue importante el éxito del toro Tabernero y el de su matador, José María Manzanares, el 27 de agosto de 1973 en Colmenar Viejo. De nuevo triunfaba la ganadería en el coso de Las Ventas en 1984, cuando su toro Sacristán se llevó el codiciado premio del Ayuntamiento madrileño. Otro toro, ChupaditoFeria de Bilbao; y la corrida lidiada esa tarde logró el galardón a la corrida más completa. El año 1987 la ganadería de Murteira consiguió el premio a la mejor corrida de las lidiadas en la Feria de San Fermín en Pamplona. En Madrid repitió triunfo en 1988 con su toro Cumplidor, premiado con los honores de la vuelta al ruedo, y con la corrida más brava del extenso programa isidril. Para Joaquín Galhofas no cabe duda de que el nuevo siglo será testigo del prestigio de uno de los más firmes símbolos de la fiesta brava en Portugal.

por Ignacio de Cossío [23/02/2004]
Fotos: Archivo


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