En la muerte de don Joaquín Buendía Peña: “Grande entre los grandes” (Foto)

Don Joaquín Buendía, fallecido el pasado viernes día 14 de mayo en Sevilla a los 96 años de edad, ha sido uno de los ganaderos más importantes del siglo veinte al haber sabido mantener y recrear uno de los encastes más importantes y emblemáticos de los últimos 70 años, el de Santacoloma.

Don Joaquín Buendía fue la pieza clave para que en el año 1932 su padre, don Juan Buendía, y su padrino, don Felipe Bartolomé, que se habían iniciado en la ganadería de lidia al adquirir once años antes la de don Rafael Surga, se decidieran a comprar la vacada y el hierro original del Conde de Santa Coloma. El trabajo realizado por el entonces joven ganadero y gran aficionado, lo resumió el periodista Joaquín López del Ramo, en su libro Las Claves del Toro, de la siguiente forma: “Joaquín Buendía extrajo de los santacolomas una nobleza que nunca antes había aflorado en ellos. Depuró su bravura congénita para lograr un toro de embestida clara, larga y duradera, al tiempo que codiciosa y vibrante, Otros extraordinarios ganaderos de la misma época, como Juan Pedro Domecq, Antonio Pérez, Atanasio Fernández o Carlos Núñez, lograron ese mismo objetivo. La diferencia es que Buendía lo alcanzó partiendo de una ganadería muy en baja, con cartel a la contra y, sobre todo, con una casta especialmente complicada, casi jugando con pólvora, es decir, en unas condiciones mucho más difíciles que los demás”.

Un torero muy identificado con este encaste y que escribió páginas de gloria con los toros de Buendía fue Paco Camino, legendario torero y luego ganadero que se inclinó en las dos facetas por este encaste. Camino ha definido a don Joaquín como “una persona extraordinaria” y “como ganadero de chapeau”. Una de las cualidades más destacadas a juicio del niño sabio de Camas, apelativo con el que se le conocía, era la movilidad de los buendías, cuyas cualidades se “cantaban antes, puesto que se definían muy pronto para bien o para mal”.

El propietario del hierro de Los Camino sentenció que Joaquín Buendía ha sido uno de los cuatro ganaderos más grandes de la historia, en donde sitúa a don Álvaro Domecq Díez, a don Joaquín Buendía Peña, a don Atanasio Fernández Iglesias y a don Antonio Pérez de San Fernando (pero el viejo, recalcó).

Don Álvaro Martínez Conradi, propietario de la ganadería de La Quinta, ha manifestado que Buendía Peñaha sido uno de los mejores ganaderos de su tiempo en España, pues puso a la ganadería en la cumbre”. Conradi define al toro prototípico de encaste Santa Coloma vía Buendía como un toro cuyo “tipo es distinto a otro encaste. Un toro bajo no con mucho pitón y con una personalidad muy propia de la que destacaría su bravura y casta”.

Don José Antonio Hernández Tabernilla, que fuera propietario del hierro de Hernández Plá, ha calificado la figura de Buendía como la de “un excelentísimo ganadero, en cuya casa se criaban lo en reses bravas y en caballos”. “Llevó la ganadería con dignidad y cuando fuimos a Bucaré a comprarle vacas y sementales para llevarlas a nuestra casa fue en todo momento un hombre serio y honesto en el trato que cerramos. Para que eligiésemos puso a nuestra disposición todo lo necesario”. En cuanto a cómo era la persona de don Joaquín, Tabernilla le define como “una persona entrañable que daba gusto hablar con él y con el que aprendías mucho. Esa sapiencia”, continua, “la ha inculcado a sus hijos”. Del tipo de toro que diseñó Buendía destacó “el error que supuso bajar las caras, algo que nos ha costado muchos años de trabajo, pero la suya ha sido una de las grandes reservas de casta y visto lo que estamos viendo en este San Isidro, su ganadería es de lo poco que nos queda bueno”, concluyó.

Óscar Martínez Labiano, aunque por su edad no tratara demasiado con el personaje, puesto que ya con quien ha tratado más es con don José Luis Buendía y Ramírez de Arellano, ha querido también sumarse a este homenaje. “Joaquín pertenece a la generación de mi padre y de mi abuelo, nosotros en la casa no solo somos fuimos clientes, sino que también luego compramos ganado suyo. Sus toros salieron a los ruedos de nuestras plazas, especialmente valoro que lidiara en aquellas en donde sale el toro muy serio”. “Crió un tipo de toro y fue santo y seña de ese encaste”.


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